What to Prepare Before a First Consultation
12 de marzo de 2025
Optimización de depósitos
7 minutos de lectura
La mayoría de las pymes que nos escriben llegan con una intuición clara: el depósito no rinde como debería. Pero cuando pedimos datos concretos, la conversación se detiene. No es falta de interés, es que nadie guarda esa información de forma ordenada. Antes de agendar una primera reunión conviene reunir cuatro o cinco elementos básicos. No hace falta un sistema sofisticado: con planos a mano, una lista de referencias y una idea del volumen que se mueve por día ya se puede trabajar.
Un plano del depósito, aunque sea imperfecto
Un croquis hecho a mano con las medidas aproximadas de la nave, la ubicación de las estanterías actuales y los accesos de carga y descarga es suficiente para empezar. Si existe un plano digital, mejor, pero no es obligatorio. Lo que realmente importa es entender la geometría del espacio: ancho de pasillos, altura libre, columnas estructurales y puertas. Muchas veces el problema de recorrido no está en el picking sino en una puerta mal ubicada que obliga a cruzar toda la nave.
Si el depósito tiene zonas diferenciadas (por ejemplo, carga pesada en planta baja y productos frágiles en altura), conviene marcarlas en el croquis. Eso permite discutir la zonificación actual sin adivinar.
Listado de referencias y su rotación
No hace falta un inventario físico completo para la primera consulta, pero sí una idea de cuántas referencias se manejan y cuáles salen con más frecuencia. Un archivo simple con código, descripción, familia de producto y una marca de alta, media o baja rotación ya orienta bastante. En la práctica, el 20% de las referencias suele concentrar la mayor parte de los movimientos, y ese dato cambia por completo la propuesta de layout.
Si además se conoce el peso o el volumen por referencia, mejor todavía. Permite calcular capacidad por nivel de estantería sin tener que volver a medir todo en la primera visita.
Volumen de pedidos y horarios de mayor carga
Saber cuántos pedidos se preparan por día y en qué franjas horarias se concentran ayuda a dimensionar las rutas de picking. Un depósito que despacha 40 pedidos entre las 8 y las 10 de la mañana tiene un problema distinto al que reparte 200 pedidos a lo largo de toda la jornada. También interesa saber si hay picos estacionales o si la operación es estable durante el año.
Este dato suele estar en el sistema de facturación o en la planilla de despacho. No hace falta un informe elaborado: con el promedio diario y una idea del pico alcanza para la primera conversación.
Restricciones reales del espacio y del equipo
Hay límites que no aparecen en ningún plano: el tipo de montacargas disponible, la altura máxima que puede alcanzar el operario, si hay personal con restricciones físicas, si el piso soporta carga pesada en toda la superficie. También importa saber si el depósito es alquilado y hasta cuándo, porque eso condiciona inversiones en estanterías fijas.
Anotar estas restricciones antes de la reunión evita proponer soluciones que después no se pueden implementar. Es un paso simple que ahorra tiempo a ambas partes.
Qué esperar de la primera reunión
Con esos cuatro elementos sobre la mesa, la consulta inicial se convierte en un diagnóstico preliminar. Se revisa el croquis, se cruza con la rotación de referencias y se identifican los cuellos de botella más evidentes. No se entrega un layout definitivo en esa instancia, pero sí se define si conviene priorizar reorganización de pasillos, mapeo de rutas o cálculo de capacidad vertical.
Si querés ver cómo se aplica esto en casos concretos, podés revisar los servicios de optimización de depósitos que trabajamos habitualmente. Y si preferís empezar directamente por la conversación, escribinos a contacto con lo que tengas a mano.